Como todos los días, la princesa salió a buscar frutos del bosque para llevar a su mesa pero ese día, se encontró con un malvado brujo que la convirtió en una rana.
Poco después, salió de entre los matorrales un gigante que se comió al brujo par romper el hechizo y salvar a la hermosa princesa.
Desde ese día, la extraña pareja vive feliz en el castillo junto a sus tres pequeños.
3º "A"
Hacía poco se había mudado a un barrio donde conoció cinco amigos, Ramiro, Lorena,Celeste, Gastón y "Pasto verde". Con ellos pasó momentos muy felices.
Martina soñaba con ir a la escuela de magia. Su papá le prometió que cuando tuviera diez años iría.
Cuando pasaron los dos años, se preparó, con mucho entusiasmo para comenzar la escuela de magia.
Martina se despidió de sus amigos y se prometieron que nunca se iban a olvidar.
En la escuela de magia la estaba esperando la maestra, la que le enseñaría muchos trucos, hechizos y pases mágicos.
Pasaron los años y Martina volvió a su barrio, con sus padres. Lo primero que hizo fue ir corriendo a ver a sus amigos; pero se llovó una sorpresa, su Gran Enemiga de la escuela de magia, que le había dicho que le iba a quitar a sus amigos, ¡Lo había cumplido!
Martina luchó para recuperar a sus amigos, luchò y luchó hasta que convirtió a su enemiga en sapo, pero no se dio cuenta que también convirtió a sus amigos en mariposas rojas.
Martina se pusu muy triste y con el paso de los años murió y se convirtió en una bella flor, para que sus amigos se posen sobre ella y volver a estar juntos
Cierto día, un barco llegó a a isla, Minora fue al encuentro de los tripulantes y los invitó a comer a su mesa, los manjares que les ofreció tenían una sustancia mágica. Luego de pasado un rato todos estaban transformados en monos.
Un marinero, desconfió y no participó de la comida, quedando escondido detrás de un árbol, observando lo que sucedía.
Desesperado volvió al barco y en el camino encontró a un anciano que era el dios del bien, le contó lo sucedido.
El viejo y conocedor anciano le ofreció un remedio para dejar sin efecto el hechizo de Minora. El marinero aceptó la ayuda y volvió al encuentro de sus compañeros que se trepaban por todos lados convertidos en monos. Diseminò por el lugar un líquido verdoso con mucho brillo.
Los "monitos" quedaron tendidos en el piso, como muertos. La maga se esfumó.
Al cabo de unas horas, todo volvió a la normalidad, los tripulantes se dirigieron hacia el barco y comenzaron a navegar en busca de nuevas aventuras.
Ailén Vega
6º año "A"



