


Destinado a todos aquellos PEQUEÑOS GRANDES ESCRITORES de la Escuela Nº11 "Isidoro Suàrez" de Villa Domínguez. Un espacio para escribir los sueños... Un espacio donde los sueños tienen alas... Un espacio con Alas para Escribir...


El árbol que canta
Había una vez, en un lejano bosque, un hermoso árbol que cantaba todas las tardes cuando se ponía el Sol.
Era su canto tan, tan hermoso que llamó la atención a una blanca nubecita viajera que
todas las tardes se quedaba junto a él para escucharlo cantar.
La nube le contaba de sus viajes y el árbol quería ir con ella, pero no podía porque sus raíces estaban plantadas en el suelo, y él se imaginaba que iba con la nube a países lejanos, cruzaba mares y altas montañas.
Un hechicero se compadeció de ellos y con su magia los transformó en bellas y juntos fueron a visitar lugares que nunca habían imaginados y así fueron felices para siempre.
Había una vez, una princesa que vivía con sus padres en un hermoso palacio.
Cierto día la princesa salió a dar un paseo y se encontró con una anciana que la llevó a una cueva donde la transformó en una vieja que nadie ayudaría ni miraría, solamente si un príncipe se enamoraba de ella y le daba un beso, el hechizo se rompería.
Los padres de la princesa, cuando se dieron cuenta que no estaba, fueron a buscarla; como no la encontraban por los alrededores mandaron a los guardias del palacio para que la busquen pueblo por pueblo.
Los padres siguieron buscando hasta que se encontraron con una vieja y fea señora a quien le preguntaron si no había visto a la princesa, la anciana les dijo que ella era la princesa. Los reyes pensaron que era una broma, pero la anciana les contó un secreto que solamente la princesa sabía.
Los reyes le preguntaron quien le había hecho eso, pero ella no se acordaba, lo único que recordaba era que si un príncipe se enamoraba de ella y le daba un beso, el hechizo se terminaría.
Los reyes hicieron una gran fiesta en el palacio, e invitaron a muchos príncipes, pero ninguno se acercaba a la vieja princesa.
Los reyes y la princesa estaban muy tristes porque no lograban romper el hechizo para que la
princesa vuelva a ser joven y hermosa.
De pronto se acercó un viejo, con la ropa sucia y rota y la invitó a bailar.
Bailaron hasta que salió el sol y, sin darse cuenta, se enamoraron y el viejo le dio un beso a la princesa. En ese momento, una gran cantidad de pétalos de flores comenzaron a rodear a los enamorados rompiendo el hechizo de la princesa y del viejo, que era un valiente príncipe de un reino muy lejano, a quien la bruja también le había hecho una brujería.
La princesa y el príncipe se casaron y fueron muy felices.
SERENA VILLANUEVA
MARÍA SANCHEZ
Los vecinos nuevos
Había una vez, en un barrio, unos amigos muy curiosos que siempre estaban atentos a lo que ocurría en el barrio.
Un día, estaban en la esquina, cerca del quiosco, cuando se dieron cuenta que la casa de enfrente tenía un cartel que decía “se alquila”.
- Van a venir vecinos nuevos.- dijo María.
Pasaron unos días y la casa que estaba frente al quisco se alquiló y llegaron vecinos nuevos.
- ¿Tendrán chicos?¿Serán de la edad de nosotros?.-preguntó José.
Los amigos se quedaron en la esquina más tiempo que el de costumbre para poder espiar a los nuevos vecinos.
- ¡Socorro, socorro!¡Fuego!.- se escuchó de la casa de los vecinos nuevos.
Corriendo, los amigos, fueron hasta la cabina de teléfono y llamaron a los bomberos.
Los bomberos llegaron enseguida y entraron rápidamente a la casa de los vecinos nuevos, y detrás los amigos.
Los vecinos no sabían lo que estaba pasando.
-¿Qué hacen ustedes acá?.- Preguntó un señor grande.
- ¡Nos llamaron porque había un incendio!-. Contestó el bombero.
-¡Acá no hay ningún incendio!- Dijo el señor.
En eso, desde un árbol del patio se escuchó:
-¡Socorro, socorro!¡Fuego!
Era el loro Joaquín.
CARLOS HERNANDEZ
El Súper Perro
Una vez Alfonso fue con sus papás de día de campo, y vieron pasar a una señora con su perro que
iba vestido con un traje mus chistoso de superman, entonces todos nos empezamos a reír y un niño que pasaba por ahí comenzó a platicarnos “LA historia de Firulais” nos dijo que a ésa señora le había regalado ése perro hace dos años, pero ella nunca quiso y siempre lo dejaba en la calle, aunque Firulais llorara, pero un día unos asaltantes trataron de meterse por la ventana de atrás y entonces Firulais comenzó a ladrar y a rasguñar la puerta y los asaltantes le dieron una patada, pero Firulais no pará de ladrar y aullar, entonces la señora se asomó muy enojada para callar al perro, se dio cuenta que los asaltantes querían entrar, entonces corrió y conecto la alarma de su casa, por supuesto los asaltantes huyeron despavoridos.
Desde entonces la señora cuida y quiere a Firulais, porque se dio cuenta que él la defendió a pesar de que lo habían lastimado, para ella era un súper perro
ALEXIS DÍAZ ALCOCER
Un Mar De Pesadillas
Todo comenzó hace mucho tiempo atrás en las épocas lejanas en que las hadas moraban en las colinas huecas.
Las hadas del aire, inquietas y aventureras, en uno de sus paseos descubrieron el mar.
-¡Qué maravilla!, ¡Qué gran y asombrosa inmensidad!- dijeron, felices, no dudaron en volar veloces y narrar lo que habían visto a las demás hadas. Estaban tan entusiasmadas que les costaba contarlo que habían descubierto
-¡La gran sabana salada nada de acá para allá!, ¡A la mañana es muy brava!
Cuando por fin se tranquilizaron, lograron explicar con más claridad pero no todas reaccionaron del mismo modo
Las damas de la tierra sonrieron complacidas -¡nos alegramos de
que la belleza exista! A las hadas del agua les fascinó tanto lo que oyeron que decidieron viajar y conocer ese extraño y mágico lugar. Cuando vieron el mar, se quedaron quietas, mudas de maravilla y de asombro les fascino que algunas hadas se quedaran a vivir allí.
Pero las hadas del fuego lo que escucharon no les gusto nada. La entusiasta descripción de la inmensidad húmeda les causo terror y no quisieron saber nada mas las hadas del agua que había el mar para vivir esta actitud les molesto.
Las hadas del mar dolidas y muy ofendidas juraron no volverles hablar desde aquellos días perdura la rabia y el rencor entre las comunidades de hadas.
Los demás hadas piensan que es infantil conservar el enojo a través de los siglos pero las damas Marítimas y las Señoras del fuego aún no se quieren escuchar,
Quizás lo hagan en un par de siglos
FIN
ARANZA MEJIA GARCIA
El Dragón Del Miedo
Había una vez un dragón que vivía en un castillo y no quería salir el dragón hasta que le venciera el miedo, cada noche sus amigos y familiares lo iban a visitar y el dragón les daba todo lo que quisieran y los demás dragones le contaban como era el mundo exterior y a él le intereso, pero se puso a pensar que tantos peligros existían haya afuera se decidió quedar en el castillo y al día siguiente dijo voy a salir y el dragón se espanto y dijo ¿chin como voy a abrir el candado?, vio la llave del candado se la trago para no salir entonces su conciencia le decía ¿no salgas!, y él le hizo caso rápido fue a la cocina y se comió una gran hamburguesa para sacarse de la mente que quería salir, después fue a la puerta dio un gran estornudo y derritió el candado se
abrió la puerta y el dragón se fue a esconder del susto, miro hacia afuera y se dio cuenta de lo bonito que era el paisaje pero le dio miedo y cerró las puertas del castillo.
Volvieron a ir los otros dragones al castillo, en una noche, y los dragones le dijeron ¡Vamos a tener que quedarnos un siglo en el castillo!,¡ porque los cazadores nos persiguen!. Chin de tanto esperar no pude salir en un siglo de aquí, no podre salir de aquí al menos los dragones no tenemos vida eterna y en eso un dragón dijo- Yo me voy de aquí no le tengo miedo a los cazadores-.
-No espera los cazadores tienen armas más poderosas y esas armas son de alto voltaje-
-¿Volta qué?-
-Voltaje y dicen que nos ponen trampas en el aire-
-Yo voy a salir porque yo todo el tiempo estuve encerrado en el castillo-
-Lo logramos compañeros dragones, logramos que el dragón del miedo venciera su miedo, mira lo que el miedo te provoca es engañar a tu mente para que no hagas algo.
-¡Ahora saldré!, viva, viva, venciste tu miedo.
JOSÉ LUIS CANDAS ORTEGA
Dos hermanas sin Libertad.
Había una vez, dos hermanas que se llamaban Luana y Martina.
Luana y Martina tenían un padrastro que era muy malo. Un día el padrastro golpeó muy fuerte a Luana; Martina le conteo a su mamá, pero esta no le creyó, nunca les hacía caso.
Cuando el padrastro se enteró que Martina le había contado a su mamá, se enojó mucho y encerró a las hermanas.
Cuando la madre llegó y preguntó por las niñas, el padrastro le dijo que se habían ido.
Pasó el tiempo y la madre se olvidó de sus hijas, hasta que un día en que soplaba un viento suave, comenzó a recordarlas y descubrió que el padrastro las había matado.
La madre desesperada fue a la tumba donde estaban Luana y Martina y lloró mucho, arrepentida por haberlas olvidado.
El agua dulce de las lágrimas hizo que el tiempo fuera para atrás, entonces la madre se reencontró con sus hijas y vivieron las tres felices para siempre.
Aimará Mendoza
Aromito, la flor del espinillo
Hace muchos años, en un pueblo a orillas del Río Gualeguay, vivía una chica que se llamaba Luna, era rubia, linda y muy buena.
Pero en el mismo pueblo había tres chicas, amigas inseparables, feas, malas y envidiosas de la belleza y dulzura de Luna.
Cierto día las tres amigas fueron a la casa de una bruja, con la idea de que le prepara una poción mágica, para convertir a Luna en una lagartija.
Con un engaño, las tres amigas invitaron a Luna a una fiesta, donde le dieron la poción. Pero el dios del Bien, Roko, no dejó que se convirtiera en lagartija y la transformó en un árbol con flores amarillas, que crece a orillas del Río Gualeguay, el aromito. También le puso muchas espinas para que nadie le haga daño a Luna, el árbol de flores amarillas.
Lara Spelin Coronel.